Las desventajas socioeconómicas producen desigualdades en el diagnóstico y tratamiento del cáncer

El proyecto LifePath, creado por la Comisión Europea, ha analizado la relación entre las condiciones socioeconómicas y la posibilidad de desarrollar cáncer. El objetivo del estudio es proporcionar evidencias “actualizadas, pertinentes e innovadoras” entre el envejecimiento saludable y las diferencias sociales.

LifePath ha utilizado un enfoque multidisciplinar para integrar información sobre la posición socioeconómica de los pacientes, su entorno y los factores de riesgo existentes a la vez que mediciones biológicas.

Uno de los aspectos que muestra el estudio es que en entornos sociales desfavorecidos se producen más frecuentemente las desregularizaciones inflamatorias e inmunitarias y envejecimiento biológico. A pesar de ello, y como advierten desde LifePath, “las desigualdades sociales siguen sin considerarse un determinante para la salud y no son identificadas por las políticas públicas como un factor de riesgo, como sí lo son el tabaco y el sedentarismo”.

En primer lugar, y uno de los aspectos que más afectan al estudio, es importante destacar como uno de los factores socioeconómicos el sobrepeso y la obesidad. La doctora Cathal McCrory, del Irish Longitudinal Study on Ageing (TILDA), demostró que el índice de masa corporal en padres e hijos está relacionado a partir de los tres años de edad del menor y se mantiene durante los primeros años de su infancia.

Paolo Vineis, profesor del Imperial College of London y líder del proyecto LifePath, explicó: “El principal interése de los hallazgos es que la adquisición precoz de patógeneos afecta a la maduración del sistema inmunológico y, a su vez, influye en su funcionamiento de forma positiva o negativa”.

Ya en la edad adulta, un estudio de múltiples cohortes que investigó la relación entre la adversidad socioeconómica, diversos factores de riesgo y la mortalidad, demostró que las desigualdades sociales se asocian a una reducción de 2,1 años en la esperanza de vida de individuos de entre 40 y 85 años. En resumen, las desventajas socioeconómicas se revelaron como el factor que más afecta a la esperanza de vida que comprenden estas edades (solo por detrás del tabaco, la diabetes y la inactividad física.
La prevención, el mejor camino hacia la igualdad sanitaria

Las investigaciones de LifePath no solo se han centrado en la búsqueda de los factores socioeconómicos, sino que también ha analizado los resultados para transformarlos en hallazgos que puedan desarrollar políticas sanitarias concretas. Por ejemplo, insisten en la necesidad de poner en marcha medidas de prevención primaria para frenar la tendencia hacia una mayor masa corporal y la consiguiente propensión hacia un estado pro-inflamatorio.

Además, consideran “fundamental” garantizar la igualdad de acceso a la población a los sistemas de prevención primaria, “promoviendo diálogo entre investigadores, responsables políticos y otras partes interesadas”.

Por último, también consideran trascendente paliar las consecuencias de las condiciones sociales adversas en los adultos, “fomentando el cambio de determinados comportamientos, hábitos y limitando los riesgos profesionales, cuyas consecuencias pueden motivas la predisposición biológica de un individuo a desarrollar enfermedades crónicas”.

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